martes, 25 de marzo de 2008

Os odio

Vas andando por la calle, sin saber a dónde ir, mientras piensas que este mundo no está hecho para ti. No encajas en ningún sitio. Todos llevan su vida con normalidad, lo tienen claro, o, en su defecto, tienen marcadas los pasos que van a seguir. Te negaste a ser como ellos. Odias lo planificado. La seguridad te da vértigo. Y sin embargo, no hay cabida para ti. No puedes sobrevivir. No te dejan. No conciben una existencia no productiva. Quieren que subsistas para que otros puedan vivir lo que tú no puedes. No puedes. No. Nunca. Olvida todo aquello que quieres. Jamás podrás alcanzarlo. Confórmate. Sé consciente de tus limitaciones y fíjate sólo en eso. Mejora sólo si es productivo que lo hagas. No sueñes. O mejor, sueña, pero no anheles. Mira desde la distancia y con envidia todo aquello material que no puedes conseguir, y desde la distancia y con miedo todo lo espiritual que quieres vivir. Vive a costa de quien pueda y disfruta rápido.

Y cuando estés ya viejo, cansado e inservible, retírate a morir en casa, solo y olvidado. Una máquina anticuada e inservible no tiene cabida en esta vorágine de cifras, productividad y destrucción. No molestes. Toma las sobras de lo que ya has producido y deja de estorbar. Tarde o temprano ya no estarás y todo aquello que tenías volverá a ser parte del engranaje. Solo es cuestión de tiempo.

No te salgas de esto. Es peligroso. ¿No sientes el calor de lo políticamente correcto? ¿Para qué romperte la cabeza? Deja que otros decidan por ti. Y muere, solo y en paz...

Y allá vosotros. Reventaré vuestro bienestar a pedradas. Al fin encontré mi sitio, mi lugar en el mundo y qué hacer en mi vida. Voy a luchar contra vosotros. Con todas mis fuerzas. Contra todos. Una lucha perdida, quizá. Probablemente acabe muerto, pero seré un muerto feliz y consciente, y no un autómata sin capacidad de iniciativa propia. Cuando todos me crucifiquen, recordad que fui feliz en vida y en muerte, haciendo lo que de verdad me gusta: odiaros.

3 comentarios:

arturo dijo...

Hombre, te veo bastante pesimista.
Primero, no veo que la gente esté tan determinada por la obligación de producir, ni que el centro de la vida de la gente sea el trabajo, aunque sea una limitación importante a su desarrollo en muchos casos.
Y segundo, no creo en la destrucción como solución a la vagancia social. Mucha gente es vaga o irreflexiva, pero tiene ideales fuertes de lo que está mal. Otra gente es la caña y hace una buena labor al mundo, pero no se preocupa de los problemas macroeconómicos. y principalmente, creo bastante más en que la sociedad puede progresar mediante la autocrítica y la cooperación, que mediante "refuerzos negativos" a ciertas actitudes. Si tratamos al ser humano como un ser que solo reaccione a los castigos, cada vez será menos capaz de actuar en función de lo que cree que está bien o mal.

mexson dijo...

Tampoco he dicho que responda sólo al castigo, puesto que no hablo de castigarlo. Recalco una sensación que tengo, y es que la gente es vista por la gente que posee capital como productores y como a tal se la trata (tú estás estudiando economía y lo sabrás mejor que yo).

arturo dijo...

Jajaja, sí, tienes razón.
De hecho, es peor aún. Si eres un empleado, no eres visto como un productor, sino como un "factor productivo". El productor es el que te utiiza.
No lo veía así... Buen argumento